Recordando la Democracia

Democracia viene del griego antiguo δημοκρατία (dēmokratía) y se compone de:
δῆμος (dêmos) → «pueblo», «comunidad de ciudadanos».
κράτος (krátos) → «poder», «dominio», «gobierno».
krátos no significa simplemente «votar», sino poder o capacidad de ejercer el poder. Por tanto, democracia significa literalmente «poder del pueblo» o «gobierno del pueblo».

El análisis de la democracia como la concibieron los antiguos sugiere una forma de participación en la vida política que nunca se ha explorado. 
El pueblo aun podria elegir representantes pero estos deberían «gobernar sin mayoría» sometiendo cada cuestión a voto y permitiendo al ciudadano monitorizar y fiscalizar continuamente el poder.

Podría resumirse en cuatro principios:

1. Gobierno sin coaliciones

El Gobierno gobierna en solitario.

No existen pactos de legislatura que garanticen apoyos.

Cada ley debe convencer al Parlamento por sí misma.



2. Participación ciudadana real

Cuando no exista una mayoría parlamentaria sobre una cuestión relevante, la ciudadanía puede decidir mediante referéndum.

Además, podrían existir mecanismos de iniciativa ciudadana para llevar determinadas propuestas al Parlamento.

La participación no se limitaría a votar cada cuatro años.



3. Presupuesto completamente transparente

Cada euro público debería ser trazable: de dónde procede, quién lo administra, en qué se gasta y cuál es el resultado.

El ciudadano podría consultar, por ejemplo:
«De mis impuestos, ¿cuánto se destina a sanidad, educación, pensiones, carreteras, ayuntamiento, etc.?»

Cada contrato público debería mostrar importe, adjudicatario, finalidad, plazos y grado de ejecución.

Las desviaciones presupuestarias tendrían que quedar explicadas públicamente.



4. Justificación obligatoria

No bastaría con publicar millones de datos incomprensibles.

Cada partida importante debería explicar qué se pretende conseguir, cuánto cuesta y qué resultados se han obtenido.

Si el gasto aumenta, la Administración tendría que justificar por qué.

Si un programa no consigue sus objetivos, debería poder revisarse o eliminarse.

La diferencia importante es que transparencia no significa simplemente publicar información: «Todo poder público debe poder ser comprendido, fiscalizado y cuestionado directamente por el ciudadano.» Si el ciudadano es excluido, el sistema no es 'democracia'. 

Y eso cambia bastante el modelo: no se trata solo de dar más poder al ciudadano el día de las elecciones, sino de darle herramientas para controlar el dinero y las decisiones públicas durante toda la legislatura.

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